
Yo viví la llegada a la facultad como el sueño de mi vida cumplido, después de unos años medios sueltos, después de un mal año en diseño gráfico, rescatando a las personas y el " acostumbramiento al medio santiaguino", llegué a la facultad.
El día que supe que había quedado llore con mis mejores amigas al lado, de felicidad así como si fuese completísima, el día de la matricula fui con mi madre y disfrute los rincones extraños de la facultad pioñoñesca, guiada por mi amigo javi de 5to, me sentía extraña "marciana" entre tantas caras.
El primer día el Javi, mi amigo, me guió por la facultad, saludando y presentando, luego medio desconcertada y preguntando a casi la mayoría de la gente que veía las salas, como siempre mi sentido de orientación me jugaba mal, y en una de esas salas encontré a leponcio, el primero que me habló cordialmente pero analizándome altiro ( por eso cuenta las conversaciones raras que tuvimos), de un momento a otro seguia intentando socializar y camila acevedo me presentaría a una vivi vivallo ( viva!) para organizar mechoneo y demases, un cartagua otro cartagua y mucha gente buena había encontrado.
Las primeras clases tenía miedo de no calzar, de que no me gustara, pensaba en cuantos ramos me hiba a echar, en quienes estaban a mi alrededor, pero poco a poco el miedo se fue pasando, y la u me parecía cada dia un lugar agradable, por las personas, por sus pasillos, por estar donde quería.
Los dias han pasado y aun sigo disfrutando mi estadía, de estudio y pseudo deporte, sin contar que me eche intro, pero hace poco me di cuenta que este era el lugar donde quería llegar, donde seguiré estando tras estudio y esfuerzo, y donde espero seguir conociendo mas la gente que me rodea y que cada dia aprendo a querer mas, pues cada uno complementa mi mundo.
